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Las Bases Económicas
La conquista supone, en el proceso de desarrollo, el paso de un tipo de economía recolectora y pastoril a otra, de grado superior, con una organización y distribución diferentes.
Tras la conquista, sus protagonistas se reparten tierras y aguas disponibles, en base a los méritos contraídos o por la aportación económica o personal. La distribución de tierras lleva aparejado una serie de obligaciones para los nuevos propietarios: avecindarse; roturar o desmontar terrenos para dedicarlos al cultivo; producir determinadas especies, según el lugar, etc. Lo que se persigue, en definitiva, es presionar para que la tierra esté siempre en explotación y pueda abastecer al mercado local y dedicar a la exportación aquellos productos susceptibles de ella, como la caña de azúcar.
La situación estratégica, la limitación de recursos, la fragmentación del territorio, las peculiaridades climáticas, etc. obligan al Archipiélago a desarrollar, tras la conquista, intercambios comerciales y a conectarse con el resto del mundo.


